jueves, 27 de octubre de 2016

Capítulo III.- Doe

Es un John Doe cualquiera. Cree que podrá acercarse sin que te percates. Te subestima; detectas el sonido del motor y de las 4 puertas de una Mitsu double cab cerrándose casi al unison, y que se convierte en un réquiem que augura un final espeluznante. 
Se trata de tener claro que para los hombres del viejo Prawn sólo eres una mercancía a desmenuzar, y que si no actúas rápido y contundente vas a terminar hecho añicos, seguramente bajando rápido hacia el fondo del mar dentro de un barril de chapa de acero.

Después de diez años de planear y ejecutar esa mierda se han enterado que fuisteis vosotros. Los muy desgraciados no saben que hoy en día tenéis otros clientes, y que principalmente os dedicáis a proveer de artefactos y municiones a los distintos Gang-lords que operan en antigua Barcelona.

Le pides a S0da que deje el arma, que tome otro valium, y que se focalize en quedar-se quieto y omitir sus impulsos esquizo-paranoides, pero él te responde con una carcajada, levantando el dedo medio de su mano izquierda mientras empuña con la derecha la Five-Seven que lleva escondida en la espalda, a la vez que sube el volumen del stereo a todo trapo.

Un brazo aporrea la puerta de entrada, mientras la voz de un hombre rudo en el exterior grita -Hendrike!!! Estás muerto!!-.

Enric

martes, 9 de agosto de 2016

Black List

Ya te ha perdido. Puedes cerrar la ventana poco a poco. Parece que es cosa de un reflejo, tienes que quedarte dentro y mantenerte agazapado. Es un nombre cualquiera; ni siquiera esas estrellas que cree tener sabrán cómo salvarle. Sois dos productos de una industria que os necesita; dos muñecos con distinto pasado.

La mesa al fondo del salón, entre sus tres ventanas inmensas, queda imponente a contra luz. El stereo tararea un narcisista acústico de Nick Cave donde el público se mantiene mudo. Simulará mirarte. La muerte queda siempre en el aire, a un suspiro de quien decida tomar la decisión. Quizá no haya nada que escuchar o reflexionar.

- Es un trabajo cualquiera. Una vez terminas tienes que marcharte. - Recuerdas sus frases maravillosas en historias con mensajes subliminales de grandes esperanzas, donde nadie era castigado por el hecho de su diferencia, y ahora reconoces en tu piel que las actitudes son el condicionante principal de los pensamientos.

Estás tranquilo, y muy despacio tu dedo corazón recorre el perfilado de la cabeza de uno de los brazos de la silla victoriana con una maldita ergonomía imposible. Se sorprenderá.

De forma fugaz ya lo has visto en tu córtex, y sabes que habrá un instante de miedo que va a terminar con un impacto de sonido apoteósico. Como el pánico en el cockpit antes de chocar contra el agua. Sitúate y dótate de la plasticidad cognitiva necesaria para ser un buen hijo de puta. Se trata de esperar a que abra la puerta.

Enric

jueves, 30 de junio de 2016

Late Black Ops

El aprendizaje te ha llevado a una autoconsciencia que narra sobre tu mente con la belleza que el poeta quiere hacer póstuma su decadencia, impregnándola de matices que son inapreciables para quién no reside en tu cuerpo. La cobardía es la única parte tangible de la realidad ante la obsolescencia programada; aquel que quiso sobrevivir a la era digital sin entender que eso era el nuevo estadio de la condición humana, no un instante pasajero.

Siempre el silencio prolongado es como un discreto pitido que augura malas noticias. De golpe bajo el casco, por el auricular, oyes "Air! Air!" con la pronuncia inglesa del piloto, cuando el cuadricóptero se eleva y abandona la azotea. El vuelo nocturno y silencioso de vuestra nave os convierte en intocables e impunes, y cómplices de los mismos lobbys de poder que pretenden perpetrarse pasando inadvertidos. Son ellos quienes os nutren.
A penas ves nada, sólo las luces de la ciudad que pasan rápido bajo tu cuerpo suspendido en el aire.

Empiezas a racionalizar que el mentor puede adiestrar al discípulo para limitar su capacidad de análisis. No puedes convertirte en la amenaza. Debes temer a quien pueda dejarte morir desenchufándote. A diferencia de ellos tu no temes todo aquello que aun no existe. La percepción de ser un simple pellejudo, e interiorizar que vas a ser quien huya para salvar la consciencia que habita en un cuerpo, te lleva a entender lo que significa ser retirado.
Tu chipset escanea frecuencias de radio digitales esperando instrucciones precisas, y por eso sabes que no eres tan autónomo.

Mañana criticarás mil veces a los gobernantes. Te moverás por las autopistas de la información y  por redes sociales soñando ser atendido por miles de mentes que también quieran cambiar el mundo.

Enric

sábado, 22 de febrero de 2014

Cero

Es un ciclo. Ahora esperas que el cielo cambie de color y que la humedad del aire deje de ser un problema. El dolor lumbar con una dosis de paracetamol como bálsamo para no pensar en lo que deberías haber hecho. El entristecerte es la reacción del subconsciente al desapego emocional inevitable.
Se cierra la persiana metálica detrás tuyo y sales. Ágil clavas el 3B en la esquina de un volantazo. Te bajas visualizando el cañón en su pecho: será sin mediar palabra. 

Él era quien corría siempre huyendo entre chistes y caras de jocker perdedor, que eran la imagen de sí mismo, mientras atentaba contra las personas de buenas acciones en la oficina. Tenía la esperanza de estocolmizar a todos los empleados.
Aún no existe lugar donde tu alma alcance un precio vil para malvenderte.

Muere y su cuerpo se pausa inerte en el aire. Pasa entre dos sillas y llega al suelo como si quisiera hacer de su última acción un acto poético. La vida imita al arte.

Un hombre se ha acercado al oír el estruendo. Se dirige hacia ti a media voz con un "you look soaked!". Te percatas que a la salida se ha fijado en las líneas del tattoo que asoman debajo de tus shorts, y ha visto como el jeep desaparecía en un destello amarillo. 

Cassidy y Sundance Kid a pesar del dolor y la sangre quisieron devenir leyenda prolongando el final esperando la muerte; o como Travis Bickle, que quiso que fuese la lluvia quien arrastrase su alma. Tú asumes demasiados riesgos.

Enric

martes, 1 de octubre de 2013

Maldades

Son los mismos; siempre se mueven espectrales entre la gente. Evolucionan como una mancha en una pared que cuando quieres limpiar se desvanece para nacer de nuevo en otro lugar igual de desagradable.
Es imposible reconocerlos. Un blur irónico empaña sus rostros permanentemente durante las horas de trabajo. Son solo candidatos para algo hipotético que quizá no vaya a suceder nunca. Las gestiones y movimientos de información buscan esclarecer detalles apenas apreciables en los sucesivos visionados de imágenes. Parecen tener de su parte a una sombra que oscurece la verdad para hacerla inaccesible.
Prevalecen el estupor y la percepción parcial de moverte a tientas en un ambiente lúgubre de oscuridad nigérrima.
La búsqueda de la verdad hace que el marrón en sus mil tonalidades siempre aflore hacia el rojo sangriento del empapelado kitsch de las paredes de la oficina, formado por polaroids en primer plano con rostros desencajados por el dolor del fracaso y el tiempo.
Fluyen imágenes superpuestas de gente anónima, vehículos que parecen ser twins en lugares donde nadie ha visto nada y números con nombre propio. Al final educas a tu retina para discriminar actitudes extrañas y caras que luchan por no haber existido, que saben que en el anonimato radica el poder de lo subversivo; pero sabes que la tolerancia a la frustración es perseverancia, porque vencerá quien sepa jugar cualquier carta.
Lo que queda al final es tan cierto como la ira que sientes como una herida propia, que se convertirá en su ineludible derrota.

Enric