jueves, 30 de junio de 2016

Late Black Ops

El aprendizaje te ha llevado a una autoconsciencia que narra sobre tu mente con la belleza que el poeta quiere hacer póstuma su decadencia, impregnándola de matices que son inapreciables para quién no reside en tu cuerpo. La cobardía es la única parte tangible de la realidad ante la obsolescencia programada; aquel que quiso sobrevivir a la era digital sin entender que eso era el nuevo estadio de la condición humana, no un instante pasajero.

Siempre el silencio prolongado es como un discreto pitido que augura malas noticias. De golpe bajo el casco, por el auricular, oyes "Air! Air!" con la pronuncia inglesa del piloto, cuando el cuadricóptero se eleva y abandona la azotea. El vuelo nocturno y silencioso de vuestra nave os convierte en intocables e impunes, y cómplices de los mismos lobbys de poder que pretenden perpetrarse pasando inadvertidos. Son ellos quienes os nutren.
A penas ves nada, sólo las luces de la ciudad que pasan rápido bajo tu cuerpo suspendido en el aire.

Empiezas a racionalizar que el mentor puede adiestrar al discípulo para limitar su capacidad de análisis. No puedes convertirte en la amenaza. Debes temer a quien pueda dejarte morir desenchufándote. A diferencia de ellos tu no temes todo aquello que aun no existe. La percepción de ser un simple pellejudo, e interiorizar que vas a ser quien huya para salvar la consciencia que habita en un cuerpo, te lleva a entender lo que significa ser retirado.
Tu chipset escanea frecuencias de radio digitales esperando instrucciones precisas, y por eso sabes que no eres tan autónomo.

Mañana criticarás mil veces a los gobernantes. Te moverás por las autopistas de la información y  por redes sociales soñando ser atendido por miles de mentes que también quieran cambiar el mundo.

Enric