domingo, 20 de octubre de 2024

Amor andrógino

Fue el silencio, en un sentimiento indefinido y andrógino, que en forma de explosión ciega inundó todo mi alrededor con un sonido rojo agonizante, sin darme tiempo a fijarme en nada que no fuese mi propio estupor.
Era una punzada en el pecho, porque lo que parecía real fue cierto, las cosas sucedieron, así que tuve que relativizar la distancia hasta los cuerpos difusos de mi entorno, y entre el vapor denso que llenaba el espacio inmediato no pude ver nada.

Traté de abrirme paso, sin corromperme, y cada mañana al recuperar la consciencia después de caer abatido por el insomnio comprobaba que había dejado de creer un poco más, y aún sabiendo que quedaba atrás lo más hermoso de mi juventud prometí hacer a cada instante lo correcto.

La idealización y el orgullo son el peor de los venenos. La melodía se estropea y no queda ningún color que la lluvia no haya arrastrado, difuminándolo hasta el más gris de los tonos que mueren.

No llego a ver por qué nace una emoción tan profunda de nostalgia hacia un instante que todavía no entiendo que haya terminado; y supongo que tendrá que ser así, que mientras lloro y escribo esta mierda la melancolía hacia el sentimiento de amor verdadero me explica que algo ha muerto.

Por fin el verano termina y el ego no duerme en casa. Ordeno las ideas y priorizo lo que es de solución inmediata. Asumo un nuevo rol, que consiste en hacer aún mejor lo que ya hacía correctamente. Me fundo en un espacio tranquilo, de conciencia líquida y de sonido dulce al llegar a la cama, y pienso en esa canción preciosa mientras con lágrimas en los ojos me debato entre belleza o verdad.


Enric

domingo, 8 de septiembre de 2024

Call me a dog

Desciendo despacio controlando la fuerza. Mis labios quedan a un dedo del suelo, y me elevo con explosividad. Mientras el reloj en mi muñeca cuenta las series y repeticiones, busco en el ejercicio esas endorfinas que me permitirán descansar luego, así que con cada empuje en estas 150 push ups consigo apartarla de mi mente.

Ella lo vive distinto. Sin poder escapar de la pesadilla de sus propias decisiones no duerme, y la falta de sueño le hace perder la poca racionalidad que le queda. El miedo y el dolor la retuercen: la diferencia entre la expectativa de una huida idealizada y la realidad lapidaria es por fuerza convulsa.
Ayer, entre gestos de odio y dolor, poseída y con la mueca de Regan, me escupió un "ets un puto gos tinyós de merda", que le dolió más a ella que a mí, porque ve que en su sordera emocional jamás fue capaz de entender nada.

Escucho a Chris Cornell, y me doy cuenta de que tendremos que buscar otro camino, porque este ha terminado de manera abrupta, y es que cada día cuenta, y ahora es el momento de entender que quizá sin saberlo vivíamos en el cielo, y que lo que nos queda desde ahora es solo decadencia, y el resto es historia.


Enric

PD: Temple of the dog fué publicado el 16 de abril de 1991.


sábado, 24 de agosto de 2024

(sic)

El Luv(sic) me acompaña mientras paseo a Muten. Sin perder el foco y sin salirme del script lentamente me recompongo. El flow y la correa en corto nos hace andar acompasados, uno al lado de otro, mientras reflexiono sobre si la sucesión progresiva de lo imparable me va a llevar a ser espectador de la caída inevitable del gigante herido.

Como un samurai, un caballero andante, que recita un haiku antes de afrontar la batalla, me repito que no puedes hacer feliz a quien no valora lo que recibe, y tomo conciencia de que ese puede ser el último momento en que compartamos nuestro mundo, porque el verdadero valor reside en lo vivido, aunque reniegues de ello.

No pienso en mí, así que desde la generosidad y la razón espero de los demás lo mismo, pero asumo que voy a tener que amar el destino, a pesar del dolor de la pérdida y el odio al bloqueo emocional y a la incapacidad de gestionar los sentimientos.

No sé si me acerco al final del rock n' roll, pero si sé que el dolor llega al fondo de mi alma, y no puedo continuar empujando.


Enric

PD: https://es.wikipedia.org/wiki/Sic

martes, 30 de julio de 2024

Regresión

 Se suceden los beeps en la base de mi cerebro; mientras me desplazo arriba y abajo sin poder desconectarme de la hypertrama. Me muevo retorciéndome sobre mí mismo en una regresión constante, hipnótica, que provoca un ejercicio de sinceridad sin precedentes que pone a prueba mi autoconsciencia. 

Dudo y dudo, y el dolor aparece al darme cuenta de que gran parte del recuerdo vivido es ficción. No reconozco lo que siento, y es que la interpretación errónea y el hecho de suponer que lo bueno es real te llevan a no evaluarlo, hasta darte de bruces con una realidad fría y distante, a la que ya no le importas.

Algo en el subconsciente palpita, y mi voz en off murmura que no vamos a vivir para siempre, así que no voy a malvender mi alma ni prolongar el final esperando la muerte.

Mientras pienso y reflexiono intento entender la naturaleza de mis emociones para no condicionar los recuerdos y echarlo todo al fuego; así que para tener un lugar donde agarrarme solo puedo leer y escribir, intentando encontrar un espacio y no caer de nuevo en ese abismo nigérrimo.

Enric

viernes, 5 de julio de 2024

No es dado a los caballeros andantes quejarse de herida alguna

La génesis avanza hacia la experiencia consciente, como si fuese un constructo artificial basado en la vivencia de otros, que mediante texturas y matices consigue que todo pueda llegar a tener sentido.
Me corroe, recurre al desánimo y a esa verdad mal escrita que esbozó con el lipstick sobre el espejo del lavabo en un restaurante oriental en Barcelona.

Durante la peor semana me he dormido sobre el silencio que proyecta la oscuridad atrapando la oficina; sobreviviendo a 7 días sin vida, dormitando gracias a químicos, y entre fotografías y escritos he olvidado otras realidades para idealizar lo que odié durante 2500 noches, sin saber ahora a dónde voy ni en qué va a devenir lo vivido.

Mientras odio a mi culpa sigo respirando, maniatado, pensando dónde se ha perdido el valor de lo que realmente importa. Si escribo la agonía se detiene, como en los descansos en la orilla del Mekong, cuando agazapado entre la maleza yo leía a Baudelaire, y s0da escribía canciones románticas.

No hay ninguna referencia. El peso de los días se pondera según el dolor, en lugar de hacerse por la calidad de lo vivido; pero, aunque loco, soy un caballero, y no me es dado quejarme, así que nadie va a verme abatido.

Como un computador que se pierde en su propia memoria, no sé dónde estoy ni a qué recurrir porque la perspectiva es distinta cuando estás atrapado, pero sé que cada foto que te he hecho, cada texto que te he escrito, y cada instante que hemos pasado dándonos la mano quedará para siempre, ya sea en el frío del Polo Norte, o en el calor del Mediterráneo.

Enric

lunes, 1 de febrero de 2021

18 años

Es inapreciable, pero lo vi en la foto. Era todo inminente. Quería ser ingeniero, hackearlo todo para hacer un mundo nuevo. Iba todo tan rápido que las asignaturas trascendían al subconciente para ser olvidadas en un tiempo récord. 

Ahora no puedo. Los niños gritan todo el rato y yo me distraigo y jugueteo perdiendo el tiempo. Escribo en silencio, porque no publico nada y si lo hago nadie me lee... A todo esto, ayer y por carambola, encontré la firma de Kay en el artículo de un periódico. Le pregunté, y me dijo que sí, que está viva y que sus textos todavía siguen allí, colgados. Sus blogs nunca han sido borrados. Quedarán (espero) para siempre, en esa especie de consciencia colectiva intangible que es Internet. La nube donde todo parece importante, que es un reflejo de nuestra sociedad moderna, y donde 50% de su contenido es pornografía que cosifica a la mujer como si fuese un bicho.

La foto donde aparezco es en la biblioteca, con Tedi. La hizo Iván. Visto en perspectiva creo que la verdad es que no cambiamos nada, el mundo no es mejor; va todo hacia abajo. Recuerdo que escuchaba el Audioslave, que ahora cumple 18 años, y que suena mientras pienso en todo esto, y tú me lees.


Enric

viernes, 28 de septiembre de 2018

Agazapados

Dicen que en su serpentear entre Camboya y el Vietnam oriental es donde el Mekong se volvía un auténtico infierno para los combatientes. Yo lo viví así, con miedo. Siempre intentaba contarles a los muchachos historias de cuando éramos jóvenes: mientras pasábamos las horas agazapados entre la maleza sólo tenía que hacer que imaginasen el calor seco de Arizona, o que recordaran alguna de las atracciones del muelle de Santa Mónica, en California. Cualquier estímulo emocional sazonado con algo de recuerdo y melancolía les ayudaba a mantenerse con la mente cuerda durante las horas en que nos escondíamos; a lo largo del día alcanzábamos los 35 grados y el 100% de humedad, así que era difícil mantener la capacidad de concentración intacta.

En el delta del rio los insectos y los pequeños reptiles de la zona pueden hacer enloquecer a cualquier hombre si no es que lo mantienes con la cabeza ocupada. Dormir con miedo es como esperar la muerte llegar por la espalda, nunca se está preparado; y si no descansas tu cuerpo se consume. El único método para mantener a la gente activa y con la mente centrada era la meta. Con la dosis justa los hombres podían andar el tiempo que fuese necesario y perdían el miedo a entrar en combate.

Tenía que hacer llegar a aquellos 12 muchachos enteros a Ho Chi Minh, justo en el centro de Saigón. Saliendo desde Cao Lanh, son aproximadamente 145 kilómetros yendo hacia el noroeste. La mochila pequeña eran unos seis kilos, y el M16 cuatro. Se trataba de avanzar de noche hasta el amanecer y buscar sitios oscuros para dormir de día; acostumbrábamos a encontrar cobijo en la parte sombría de algún pequeño monte, pero en el delta del Mekong eso es imposible, así que sólo nos quedaba confundirnos entre el silencio y la maleza de la jungla. La hojarasca que sirve de sustento a mucha fauna pequeña que se alimenta de insectos o carroña, a nosotros nos servia para mimetizarnos en el lodo.

Los Vietcong merodeaban durante todo el día en las orillas del rio, así que decidí cruzar por la selva, porque adentrarnos en jungla nos daría mas opciones de salir con vida, pero aquello se convirtió en una quimera donde cada hombre luchaba por sobrevivir y decidir su propia suerte.
Esperar a que cayese el sol era el peor instante del día. Los escuadrones de charlie sabían que nos escondíamos en la twilight y recorrían el delta con los PT Boat en busca de algún rastro.

Durante las horas muertas S0da escribía canciones de amor. Algunos de los chicos jugaban en silencio a cartas. Yo, quizá porque estaba harto de todo, leía Las Flores del Mal, de Baudelaire. Puede que el hecho de ser conciente de mi estado anímico fuera una de las cosas que me ayudarían a escapar con vida del infierno: vale mas tener conciencia del dolor y percibirlo con resignación y como algo positivo, que llorar y dejarse aturdir por las emociones.

Observar el sol descender era el único bálsamo que te hacia relajar los nervios. Sabes que la humedad y el silencio formarán parte de ti hasta que empiece el enfrentamiento. Entonces todo cambia: tu visión se cierra por el efecto túnel, la mente ignora los gritos de los heridos para no afligirse y tu nivel de estrés alcanza limites increíbles.  

Enric

jueves, 27 de octubre de 2016

Capítulo III.- Doe

Es un John Doe cualquiera. Cree que podrá acercarse sin que te percates. Te subestima; detectas el sonido del motor y de las 4 puertas de una Mitsu double cab cerrándose casi al unison, y que se convierte en un réquiem que augura un final espeluznante. 
Se trata de tener claro que para los hombres del viejo Prawn sólo eres una mercancía a desmenuzar, y que si no actúas rápido y contundente vas a terminar hecho añicos, seguramente bajando rápido hacia el fondo del mar dentro de un barril de chapa de acero.

Después de diez años de planear y ejecutar esa mierda se han enterado que fuisteis vosotros. Los muy desgraciados no saben que hoy en día tenéis otros clientes, y que principalmente os dedicáis a proveer de artefactos y municiones a los distintos Gang-lords que operan en antigua Barcelona.

Le pides a S0da que deje el arma, que tome otro valium, y que se focalize en quedar-se quieto y omitir sus impulsos esquizo-paranoides, pero él te responde con una carcajada, levantando el dedo medio de su mano izquierda mientras empuña con la derecha la Five-Seven que lleva escondida en la espalda, a la vez que sube el volumen del stereo a todo trapo.

Un brazo aporrea la puerta de entrada, mientras la voz de un hombre rudo en el exterior grita -Hendrike!!! Estás muerto!!-.

Enric

martes, 9 de agosto de 2016

Black List

Ya te ha perdido. Puedes cerrar la ventana poco a poco. Parece que es cosa de un reflejo, tienes que quedarte dentro y mantenerte agazapado. Es un nombre cualquiera; ni siquiera esas estrellas que cree tener sabrán cómo salvarle. Sois dos productos de una industria que os necesita; dos muñecos con distinto pasado.

La mesa al fondo del salón, entre sus tres ventanas inmensas, queda imponente a contra luz. El stereo tararea un narcisista acústico de Nick Cave donde el público se mantiene mudo. Simulará mirarte. La muerte queda siempre en el aire, a un suspiro de quien decida tomar la decisión. Quizá no haya nada que escuchar o reflexionar.

- Es un trabajo cualquiera. Una vez terminas tienes que marcharte. - Recuerdas sus frases maravillosas en historias con mensajes subliminales de grandes esperanzas, donde nadie era castigado por el hecho de su diferencia, y ahora reconoces en tu piel que las actitudes son el condicionante principal de los pensamientos.

Estás tranquilo, y muy despacio tu dedo corazón recorre el perfilado de la cabeza de uno de los brazos de la silla victoriana con una maldita ergonomía imposible. Se sorprenderá.

De forma fugaz ya lo has visto en tu córtex, y sabes que habrá un instante de miedo que va a terminar con un impacto de sonido apoteósico. Como el pánico en el cockpit antes de chocar contra el agua. Sitúate y dótate de la plasticidad cognitiva necesaria para ser un buen hijo de puta. Se trata de esperar a que abra la puerta.

Enric

jueves, 30 de junio de 2016

Late Black Ops

El aprendizaje te ha llevado a una autoconsciencia que narra sobre tu mente con la belleza que el poeta quiere hacer póstuma su decadencia, impregnándola de matices que son inapreciables para quién no reside en tu cuerpo. La cobardía es la única parte tangible de la realidad ante la obsolescencia programada; aquel que quiso sobrevivir a la era digital sin entender que eso era el nuevo estadio de la condición humana  - y no un instante pasajero-, fracasó.

Siempre el silencio prolongado es como un discreto pitido que augura malas noticias. De golpe bajo el casco, por el auricular, oyes "Air! Air!" con la pronuncia inglesa del piloto, cuando el cuadricóptero se eleva y abandona la azotea. El vuelo nocturno y silencioso de vuestra nave os convierte en intocables e impunes, y cómplices de los mismos lobbys de poder que pretenden perpetrarse pasando inadvertidos. Son ellos quienes os nutren.
A penas ves nada, sólo las luces de la ciudad que pasan rápido bajo tu cuerpo suspendido en el aire.

Empiezas a racionalizar que el mentor puede adiestrar al discípulo para limitar su capacidad de análisis. No puedes convertirte en la amenaza. Debes temer a quien pueda dejarte morir desenchufándote. A diferencia de ellos tu no temes todo aquello que aun no existe. La percepción de ser un simple pellejudo, e interiorizar que vas a ser quien huya para salvar la consciencia que habita en un cuerpo, te lleva a entender lo que significa ser retirado.
Tu chipset escanea frecuencias de radio digitales esperando instrucciones precisas, y por eso sabes que no eres tan autónomo.

Mañana criticarás mil veces a los gobernantes. Te moverás por las autopistas de la información y por redes sociales soñando ser atendido por miles de mentes que también quieran cambiar el mundo.

Enric