lunes, 10 de agosto de 2026

Lon

Mi pensamiento asociativo tiene tanta prisa que se pierde. Me reencuentro con los check-lists para dar salida a todo lo que tengo pendiente. Suena en el 5.1 la voz de Layne que parece que use el unplugged para anunciar que va apagarse pronto, mientras Telémaco, al que le pido que no sea complaciente y no alucine, me acompaña en el vibe coding.

Manejo varios servidores en el Cloud. Es como si el espacio se plegase sobre si mismo, y algo en mi subconsciente resuena como un acúfeno: es un código malicioso, una especie de prompt injection a mi cerebro, que me hace incapaz de vaciar la mente. Es un frisson, el escalofrío estético, un enlace emocional entre la personalidad y lo que percibo. Dudo de mi propia acción y no se si está o no gobernada por mi conciencia. Desconozco donde termina mi humanidad y empieza mi simbiosis electrónica, pero de golpe parece que las prioridades hayan cambiado. 

El silencio me hace partícipe de la soledad que encierra. Tomo consciencia del espacio desierto que me rodea, y el sentimiento aflora: la soledad extrema llega cuando justo al decir "adiós" te das cuenta que te estás despidiendo de alguien imaginario, que no ha existido jamás.


Enric

viernes, 7 de noviembre de 2025

Colometa

Pido un dorayaki de anko y un matcha con leche y hielo. Ella aparca su credo y sucumbe a un dorayaki como el mío junto a un té con bebida de avena. Mientras merendamos sentados en dos taburetes altos charlamos de lo infinito de la librería de segunda mano y me cuenta que ha vuelto a Rodoreda, mientras me lee una de sus muchas anotaciones. No se da cuenta, pero hace una pausa y espera reflexionando un segundo y medio, porque cuando se relee mira al pasado, y no sabe si habla con la joven del pelo negro azabache que, a los 20 hizo los apuntes a lápiz al margen de las páginas de La plaça del diamant, o si interactúa con la misma Colometa.

Esos apuntes son un reflejo de sí misma, que aparecen detrás del cristal del tiempo, y que le cuentan que lo ha hecho bien, porque después de tantos años haciendo lo correcto ahora es mejor que nadie, al menos en corazón y espíritu. Su pasado todavía late sobreviviendo en un verbo en imperfecto. Narra con detalle sus vivencias para que entienda sus porqués de hoy.

Después de cenar nos tumbamos en el sofá. Sobre el silencio intacto flota "Hands of Time" durante la imagen nocturna de Los Ángeles en un traveling aéreo, con la que Mann ha convertido el ambiente en una poesía audiovisual. Finalmente caigo, y el sueño, en forma de cabeceo intermitente, me lleva con los ojos cerrados a no poder escapar de la pesadilla del engaño que ha corrompido el recuerdo de la felicidad de  mi pasado, pero al abrirlos de nuevo vuelvo a la belleza del hoy y a la sinceridad del tacto, porque nos acompañamos, y entre ese mar de caos oscuro e incertidumbre a medio-largo plazo, algo sólido respira.  

 Enric 

domingo, 27 de julio de 2025

Aletargado

El verano ya está aquí y los días transcurren bajo un silencio social fabuloso. Me dedico a cocinar para los niños, rematar las asignaturas del máster, y me someto a una sordera ambiental extrema que sólo permito que rompan la gente más cercana y algún contacto puntual con compañeros de trabajo. Sobrevivo aletargado con el ritmo mental del Above de los Mad Season, a los que su lifetime fugaz les reservó un espacio en el rincón más épico del firmamento.
Creo que sueño con ella porque mi mente proyecta nuestro fin de semana, pero de repente mis hijos me despiertan de la siesta porque quieren ver una película de Star Wars, con lo que terminaré en el sofá cabeceando y cerrando los ojos de nuevo porque hoy tampoco he dormido más de 4 horas. 

Todo se repite, el día ha transcurrido y de nuevo no puedo dormir y escribo. Reflexiono sobre si lo que plasmo en el blog va permanecer inmortal y olvidado, o si en algún momento va a desaparecer para siempre. Dudo sobre si queda algo del amor del que no escribí nunca nada, porque éste ya ha muerto, o si ahora amo porque hay algo capaz de retener ese stream of consciousness que se precipitaba sin freno, haciéndome escribir de nuevo, y que me lleva a no comprender como he vivido tanto tiempo sin necesitarla.


Enric

jueves, 17 de julio de 2025

El mal

Es entonces cuando, como un relámpago, aparece en mi mente y tomo conciencia y lucho para que no se desvanezca. Es una metáfora, un sin sentido absolutamente lógico, un conocimiento reflexivo que quiero escribir antes de que sea demasiado tarde. 
Mientras espero observo por la ventana del techo, y la luna reivindica su presencia con la luz que riela detrás del esmog de la gran urbe. Parece que ese reflejo no tiene fin, pero sí lo tiene, porque me evoca el recuerdo de las salidas nocturnas con mi perro volviendo a casa desde lejos por el camino de adoquines que hay entre la playa y las vías de tren.

Al final, como la imagen de un espejismo, la idea se vuelve temblorosa y se desvanece, pero me ha servido para salir de la cama, subir a la buhardilla, y buscar en la estantería Las flores del mal para poder cerrar los ojos y soñar de nuevo.


Enric

viernes, 30 de mayo de 2025

Rojo forjado

Mientras la joven prepara los viales de muestra me mantengo en silencio, y continúo leyendo. Avanzo en la segunda estrofa y me sorprende el uso de wrought, cuando Poe hace referencia al dibujo del fantasma forjado por las ascuas moribundas en el suelo. Justo cuando pienso que esa especie de hipérbole es preciosa, la enfermera me mira, levanta la yema del dedo de su mano derecha con la que recorría mi brazo buscando la vena mediana cubital, y con suavidad me dice "coge aire: a la una, a las dos y a las tres", e introduce la aguja, para llenar inmediatamente las ampollas de muestra mediante el vacutainer. Los cinco tubos pasan a ser de color rojo en pocos segundos. Con la amabilidad y la dulzura de su juventud, la chica me coloca una gasa sobre el pinchazo y me pide que presione para que no me quede un hematoma. Cierro el libro por la página 178 y la miro pronunciando con mi voz grave un "Ok", que ella interpreta con empatía y me responde "no estás bien ¿verdad?". 
Recojo el libro, me despido, y con mucha hambre porque estoy en ayunas, voy hacia el coche. El olor a gasoil y goma del jeep de mi abuelo me reconforta porque me transporta a la felicidad de los veranos de mi infancia.
Conduzco sin puertas y el aire caliente me hace pensar en el poco tiempo que le queda a este mayo que muere. Vuelve el calor y sin creer en el karma encuentro en los cambios de mi vida la fortuna.


Enric

miércoles, 9 de abril de 2025

Safe House

Nuestra safe house estaba en la cima de un bloque de apartamentos cerca del centro de la ciudad. Operábamos disfrazados de oficina de comercio exterior. Hacía tiempo que nos habíamos desplegado en la zona actuando con cobertura diplomática y cumplíamos con creces el target de captar colaboradores descontentos con el régimen, mientras que financiábamos a las milicias locales para mantener el desequilibrio en el poder.

Una operativa de acción encubierta tan cercana a la población nos impedía muchas veces portar armas, así que únicamente nos podíamos servir de las contramedidas para movernos por el territorio como lo hacen las lagartijas en el jardín de tu casa, con agilidad y cautela.

Mientras llevábamos a término la tarea colosal de captar informadores, entre la misión y los viajes en avión a los países fronterizos para contactar con disidentes, pasaban los meses, y nuestros matrimonios se veían afectados. S0da se había divorciado de la primera mujer, mi matrimonio daba los últimos coletazos, y Rick hacía días que se había enterado de una de las infidelidades de su esposa. Asumíamos que nuestro trabajo exterior tenía un beneficio para nuestro país, pero un coste insostenible para nuestras vidas.

Nos vendieron, algún hijo de puta dió el soplo. Recuerdo exactamente el instante en que se desencadenó la desgracia. El vigía del sobreático hizo parpadear las luces de la entrada de la finca, indicando que había alguna amenaza cerca. S0da, Rick y yo nos acercamos a la puerta rápido, pero una camioneta pasó a gran velocidad y soltó una ráfaga con un rifle automático, seguramente una AK del 7.62, de las que nosotros mismos hicimos llegar a las guerrillas locales para que cometiesen el anterior golpe de Estado. Fue rapidísimo, sucedió en dos segundos. Oímos silbar cerca de nuestros cuerpos los cinco o seis proyectiles, y Rick se desplomó al suelo. S0da le agarró el brazo izquierdo y lo pasó sobre su cuello, y yo hice lo mismo con el derecho, e intentamos subir la escalera para llegar al ático, pero era demasiado tarde.

Rick, entre espasmos y balbuceos, soltó un "estoy jodido", porque tenía conocimiento de heridas por arma de fuego, y al ver que no sangraba, sabía que en cuestión de segundos iba a morir de asfixia por su propia sangre encharcada en el pulmón.

Ese fue el instante de su adiós, y pronunciándolo como pudo, nos soltó un "Decidle que la quiero, que el engaño y el orgullo ya no importan, y que con un 'siento haberte hecho sufrir' me bastaba...", y en ese momento Rick cerró los ojos para siempre.


Enric

miércoles, 26 de marzo de 2025

Anakin

Ando desde Catalunya a Diputació 48 en poco rato. Son solo 2 kilómetros y llueve. Es miércoles, y lo de coincidir hoy ha sido una carambola. Mientras espero de pie me entretengo leyendo un paper sobre criptografía de llave pública, hasta que la veo llegar a lo lejos por la otra acera. Cuando me fijo en como avanza con su chaqueta roja me doy cuenta de que su mismo nombre es ya un espejismo. Es como si la afinidad extrema nos predispusiera a entender del mismo modo todo lo que observamos.

Durante el tiempo transcurrido en la exposición nos tocamos y nuestras manos se juntan. Romper la cercanía del espacio se convierte en algo necesario, como el sumergirnos en las fotografías de la liberación de París que tienen una fuerza increíble. Parece que fue ayer que la tiranía y la mentira cayeron y hubo quien se supo imponer al prejuicio y a la pobreza para salir adelante, quedando maltrechos y con heridas visibles, pero con la conciencia entera, como lo hizo la misma ciudad del Sena.

Nos vamos, y ajusto el asiento del copiloto mientras le ofrezco galletas que he hecho cambiando la mantequilla por crema de cacahuete. Todo es adaptable, también la cena que he preparado. He hecho demasiada comida y con los nervios he olvidado sacar el paté de alcachofa de la nevera. Durante la comida hablamos todo el rato, y nos aflora el sentimiento común de ser disidentes y fugitivos de un trato injusto y del desprecio. 

Se queda toda la noche, y abrazados pasamos las horas escuchando Black Hair de Cave y los Seeds, mientras nos dormimos. Mi frente reposa sobre su nuca, y entre la ensoñación y el espacio onírico mi mente hace un símil entre el color de su pelo y las fotografías de Lee Miller en París, y así, ya sumido en el sueño percibo que su sonrisa inmensa visita mis ojos y me besa, y entonces despierto y compruebo que está a mi lado.


Enric


sábado, 9 de noviembre de 2024

Adiós

Son más de las doce de la noche y me siento frente al ordenador, como un enfermo que no entiende nada y necesita expulsar algo trágico que lo oprime. El tiempo transcurre, y me doy cuenta de que he enmudecido, como si la voz que me hacía llorar hubiese desaparecido. Aunque busco con qué distraerme, el mismo silencio me retiene y me inmoviliza, haciéndome ver que aquello que he de escribir será algo demasiado intenso para poder aceptarlo.

Viene a mi mente el recuerdo de ese espacio líquido en el que estuve sumergido. Ahora no hay infrasonidos ni distorsiones que nublen mi percepción. Es algo indudable e intenso; por eso, silenciosamente tecleo “adiós”, sabiendo que decía la verdad cuando advertí que hay lugares de los que, una vez te has marchado, ya no puedes regresar jamás.

Se me cierran los ojos y la verdad aparece en un déjà vu: sé que mañana me despertaré sin sobresaltos y brillaré de nuevo. El dolor es esa parte de la realidad que me hace saber que no soy un pellejudo, un androide.

Aunque la sensación sea extraña, para mí ya son tiempos mejores. He interiorizado que lo que nos queda es lo comido por lo servido, y no hay mejor manera de decirte adiós que hacerlo aquí y ahora.


Enric

P. D.: ¡Oh! Releyendo cosas del 2005 encontré esta maravilla.

domingo, 20 de octubre de 2024

Amor andrógino

Fue el silencio, en un sentimiento indefinido y andrógino, que en forma de explosión ciega inundó todo mi alrededor con un sonido rojo agonizante, sin darme tiempo a fijarme en nada que no fuese mi propio estupor.
Era una punzada en el pecho, porque lo que parecía real fue cierto, las cosas sucedieron, así que tuve que relativizar la distancia hasta los cuerpos difusos de mi entorno, y entre el vapor denso que llenaba el espacio inmediato no pude ver nada.

Traté de abrirme paso, sin corromperme, y cada mañana al recuperar la consciencia después de caer abatido por el insomnio comprobaba que había dejado de creer un poco más, y aún sabiendo que quedaba atrás lo más hermoso de mi juventud prometí hacer a cada instante lo correcto.

La idealización y el orgullo son el peor de los venenos. La melodía se estropea y no queda ningún color que la lluvia no haya arrastrado, difuminándolo hasta el más gris de los tonos que mueren.

No llego a ver por qué nace una emoción tan profunda de nostalgia hacia un instante que todavía no entiendo que haya terminado; y supongo que tendrá que ser así, que mientras lloro y escribo esta mierda la melancolía hacia el sentimiento de amor verdadero me explica que algo ha muerto.

Por fin el verano termina y el ego no duerme en casa. Ordeno las ideas y priorizo lo que es de solución inmediata. Asumo un nuevo rol, que consiste en hacer aún mejor lo que ya hacía correctamente. Me fundo en un espacio tranquilo, de conciencia líquida y de sonido dulce al llegar a la cama, y pienso en esa canción preciosa mientras con lágrimas en los ojos me debato entre belleza o verdad.


Enric

domingo, 8 de septiembre de 2024

Call me a dog

Desciendo despacio controlando la fuerza. Mis labios quedan a un dedo del suelo, y me elevo con explosividad. Mientras el reloj en mi muñeca cuenta las series y repeticiones, busco en el ejercicio esas endorfinas que me permitirán descansar luego, así que con cada empuje en estas 150 push ups consigo apartarla de mi mente.

Ella lo vive distinto. Sin poder escapar de la pesadilla de sus propias decisiones no duerme, y la falta de sueño le hace perder la poca racionalidad que le queda. El miedo y el dolor la retuercen: la diferencia entre la expectativa de una huida idealizada y la realidad lapidaria es por fuerza convulsa.
Ayer, entre gestos de odio y dolor, poseída y con la mueca de Regan, me escupió un "ets un puto gos tinyós de merda", que le dolió más a ella que a mí, porque ve que en su sordera emocional jamás fue capaz de entender nada.

Escucho a Chris Cornell, y me doy cuenta de que tendremos que buscar otro camino, porque este ha terminado de manera abrupta, y es que cada día cuenta, y ahora es el momento de entender que quizá sin saberlo vivíamos en el cielo, y que lo que nos queda desde ahora es solo decadencia, y el resto es historia.


Enric

PD: Temple of the dog fué publicado el 16 de abril de 1991.


sábado, 24 de agosto de 2024

(sic)

El Luv(sic) me acompaña mientras paseo a Muten. Sin perder el foco y sin salirme del script lentamente me recompongo. El flow y la correa en corto nos hace andar acompasados, uno al lado de otro, mientras reflexiono sobre si la sucesión progresiva de lo imparable me va a llevar a ser espectador de la caída inevitable del gigante herido.

Como un samurai, un caballero andante, que recita un haiku antes de afrontar la batalla, me repito que no puedes hacer feliz a quien no valora lo que recibe, y tomo conciencia de que ese puede ser el último momento en que compartamos nuestro mundo, porque el verdadero valor reside en lo vivido, aunque reniegues de ello.

No pienso en mí, así que desde la generosidad y la razón espero de los demás lo mismo, pero asumo que voy a tener que amar el destino, a pesar del dolor de la pérdida y el odio al bloqueo emocional y a la incapacidad de gestionar los sentimientos.

No sé si me acerco al final del rock n' roll, pero si sé que el dolor llega al fondo de mi alma, y no puedo continuar empujando.


Enric

PD: https://es.wikipedia.org/wiki/Sic

martes, 30 de julio de 2024

Regresión

 Se suceden los beeps en la base de mi cerebro; mientras me desplazo arriba y abajo sin poder desconectarme de la hypertrama. Me muevo retorciéndome sobre mí mismo en una regresión constante, hipnótica, que provoca un ejercicio de sinceridad sin precedentes que pone a prueba mi autoconsciencia. 

Dudo y dudo, y el dolor aparece al darme cuenta de que gran parte del recuerdo vivido es ficción. No reconozco lo que siento, y es que la interpretación errónea y el hecho de suponer que lo bueno es real te llevan a no evaluarlo, hasta darte de bruces con una realidad fría y distante, a la que ya no le importas.

Algo en el subconsciente palpita, y mi voz en off murmura que no vamos a vivir para siempre, así que no voy a malvender mi alma ni prolongar el final esperando la muerte.

Mientras pienso y reflexiono intento entender la naturaleza de mis emociones para no condicionar los recuerdos y echarlo todo al fuego; así que para tener un lugar donde agarrarme solo puedo leer y escribir, intentando encontrar un espacio y no caer de nuevo en ese abismo nigérrimo.

Enric

viernes, 5 de julio de 2024

No es dado a los caballeros andantes quejarse de herida alguna

La génesis avanza hacia la experiencia consciente, como si fuese un constructo artificial basado en la vivencia de otros, que mediante texturas y matices consigue que todo pueda llegar a tener sentido.
Me corroe, recurre al desánimo y a esa verdad mal escrita que esbozó con el lipstick sobre el espejo del lavabo en un restaurante oriental en Barcelona.

Durante la peor semana me he dormido sobre el silencio que proyecta la oscuridad atrapando la oficina; sobreviviendo a 7 días sin vida, dormitando gracias a químicos, y entre fotografías y escritos he olvidado otras realidades para idealizar lo que odié durante 2500 noches, sin saber ahora a dónde voy ni en qué va a devenir lo vivido.

Mientras odio a mi culpa sigo respirando, maniatado, pensando dónde se ha perdido el valor de lo que realmente importa. Si escribo la agonía se detiene, como en los descansos en la orilla del Mekong, cuando agazapado entre la maleza yo leía a Baudelaire, y s0da escribía canciones románticas.

No hay ninguna referencia. El peso de los días se pondera según el dolor, en lugar de hacerse por la calidad de lo vivido; pero, aunque loco, soy un caballero, y no me es dado quejarme, así que nadie va a verme abatido.

Como un computador que se pierde en su propia memoria, no sé dónde estoy ni a qué recurrir porque la perspectiva es distinta cuando estás atrapado, pero sé que cada foto que te he hecho, cada texto que te he escrito, y cada instante que hemos pasado dándonos la mano quedará para siempre, ya sea en el frío del Polo Norte, o en el calor del Mediterráneo.

Enric

lunes, 1 de febrero de 2021

18 años

Es inapreciable, pero lo vi en la foto. Era todo inminente. Quería ser ingeniero, hackearlo todo para hacer un mundo nuevo. Iba todo tan rápido que las asignaturas trascendían al subconciente para ser olvidadas en un tiempo récord. 

Ahora no puedo. Los niños gritan todo el rato y yo me distraigo y jugueteo perdiendo el tiempo. Escribo en silencio, porque no publico nada y si lo hago nadie me lee... A todo esto, ayer y por carambola, encontré la firma de Kay en el artículo de un periódico. Le pregunté, y me dijo que sí, que está viva y que sus textos todavía siguen allí, colgados. Sus blogs nunca han sido borrados. Quedarán (espero) para siempre, en esa especie de consciencia colectiva intangible que es Internet. La nube donde todo parece importante, que es un reflejo de nuestra sociedad moderna, y donde 50% de su contenido es pornografía que cosifica a la mujer como si fuese un bicho.

La foto donde aparezco es en la biblioteca, con Tedi. La hizo Iván. Visto en perspectiva creo que la verdad es que no cambiamos nada, el mundo no es mejor; va todo hacia abajo. Recuerdo que escuchaba el Audioslave, que ahora cumple 18 años, y que suena mientras pienso en todo esto, y tú me lees.


Enric

viernes, 28 de septiembre de 2018

Agazapados

Dicen que en su serpentear entre Camboya y el Vietnam oriental es donde el Mekong se volvía un auténtico infierno para los combatientes. Yo lo viví así, con miedo. Siempre intentaba contarles a los muchachos historias de cuando éramos jóvenes: mientras pasábamos las horas agazapados entre la maleza sólo tenía que hacer que imaginasen el calor seco de Arizona, o que recordaran alguna de las atracciones del muelle de Santa Mónica, en California. Cualquier estímulo emocional sazonado con algo de recuerdo y melancolía les ayudaba a mantenerse con la mente cuerda durante las horas en que nos escondíamos; a lo largo del día alcanzábamos los 35 grados y el 100% de humedad, así que era difícil mantener la capacidad de concentración intacta.

En el delta del rio los insectos y los pequeños reptiles de la zona pueden hacer enloquecer a cualquier hombre si no es que lo mantienes con la cabeza ocupada. Dormir con miedo es como esperar la muerte llegar por la espalda, nunca se está preparado; y si no descansas tu cuerpo se consume. El único método para mantener a la gente activa y con la mente centrada era la meta. Con la dosis justa los hombres podían andar el tiempo que fuese necesario y perdían el miedo a entrar en combate.

Tenía que hacer llegar a aquellos 12 muchachos enteros a Ho Chi Minh, justo en el centro de Saigón. Saliendo desde Cao Lanh, son aproximadamente 145 kilómetros yendo hacia el noroeste. La mochila pequeña eran unos seis kilos, y el M16 cuatro. Se trataba de avanzar de noche hasta el amanecer y buscar sitios oscuros para dormir de día; acostumbrábamos a encontrar cobijo en la parte sombría de algún pequeño monte, pero en el delta del Mekong eso es imposible, así que sólo nos quedaba confundirnos entre el silencio y la maleza de la jungla. La hojarasca que sirve de sustento a mucha fauna pequeña que se alimenta de insectos o carroña, a nosotros nos servia para mimetizarnos en el lodo.

Los Vietcong merodeaban durante todo el día en las orillas del rio, así que decidí cruzar por la selva, porque adentrarnos en jungla nos daría mas opciones de salir con vida, pero aquello se convirtió en una quimera donde cada hombre luchaba por sobrevivir y decidir su propia suerte.
Esperar a que cayese el sol era el peor instante del día. Los escuadrones de charlie sabían que nos escondíamos en la twilight y recorrían el delta con los PT Boat en busca de algún rastro.

Durante las horas muertas S0da escribía canciones de amor. Algunos de los chicos jugaban en silencio a cartas. Yo, quizá porque estaba harto de todo, leía Las Flores del Mal, de Baudelaire. Puede que el hecho de ser conciente de mi estado anímico fuera una de las cosas que me ayudarían a escapar con vida del infierno: vale mas tener conciencia del dolor y percibirlo con resignación y como algo positivo, que llorar y dejarse aturdir por las emociones.

Observar el sol descender era el único bálsamo que te hacia relajar los nervios. Sabes que la humedad y el silencio formarán parte de ti hasta que empiece el enfrentamiento. Entonces todo cambia: tu visión se cierra por el efecto túnel, la mente ignora los gritos de los heridos para no afligirse y tu nivel de estrés alcanza limites increíbles.  

Enric

jueves, 27 de octubre de 2016

Capítulo III.- Doe

Es un John Doe cualquiera. Cree que podrá acercarse sin que te percates. Te subestima; detectas el sonido del motor y de las 4 puertas de una Mitsu double cab cerrándose casi al unison, y que se convierte en un réquiem que augura un final espeluznante. 
Se trata de tener claro que para los hombres del viejo Prawn sólo eres una mercancía a desmenuzar, y que si no actúas rápido y contundente vas a terminar hecho añicos, seguramente bajando rápido hacia el fondo del mar dentro de un barril de chapa de acero.

Después de diez años de planear y ejecutar esa mierda se han enterado que fuisteis vosotros. Los muy desgraciados no saben que hoy en día tenéis otros clientes, y que principalmente os dedicáis a proveer de artefactos y municiones a los distintos Gang-lords que operan en antigua Barcelona.

Le pides a S0da que deje el arma, que tome otro valium, y que se focalize en quedar-se quieto y omitir sus impulsos esquizo-paranoides, pero él te responde con una carcajada, levantando el dedo medio de su mano izquierda mientras empuña con la derecha la Five-Seven que lleva escondida en la espalda, a la vez que sube el volumen del stereo a todo trapo.

Un brazo aporrea la puerta de entrada, mientras la voz de un hombre rudo en el exterior grita -Hendrike!!! Estás muerto!!-.

Enric

martes, 9 de agosto de 2016

Black List

Ya te ha perdido. Puedes cerrar la ventana poco a poco. Parece que es cosa de un reflejo, tienes que quedarte dentro y mantenerte agazapado. Es un nombre cualquiera; ni siquiera esas estrellas que cree tener sabrán cómo salvarle. Sois dos productos de una industria que os necesita; dos muñecos con distinto pasado.

La mesa al fondo del salón, entre sus tres ventanas inmensas, queda imponente a contra luz. El stereo tararea un narcisista acústico de Nick Cave donde el público se mantiene mudo. Simulará mirarte. La muerte queda siempre en el aire, a un suspiro de quien decida tomar la decisión. Quizá no haya nada que escuchar o reflexionar.

- Es un trabajo cualquiera. Una vez terminas tienes que marcharte. - Recuerdas sus frases maravillosas en historias con mensajes subliminales de grandes esperanzas, donde nadie era castigado por el hecho de su diferencia, y ahora reconoces en tu piel que las actitudes son el condicionante principal de los pensamientos.

Estás tranquilo, y muy despacio tu dedo corazón recorre el perfilado de la cabeza de uno de los brazos de la silla victoriana con una maldita ergonomía imposible. Se sorprenderá.

De forma fugaz ya lo has visto en tu córtex, y sabes que habrá un instante de miedo que va a terminar con un impacto de sonido apoteósico. Como el pánico en el cockpit antes de chocar contra el agua. Sitúate y dótate de la plasticidad cognitiva necesaria para ser un buen hijo de puta. Se trata de esperar a que abra la puerta.

Enric

jueves, 30 de junio de 2016

Late Black Ops

El aprendizaje te ha llevado a una autoconsciencia que narra sobre tu mente con la belleza que el poeta quiere hacer póstuma su decadencia, impregnándola de matices que son inapreciables para quién no reside en tu cuerpo. La cobardía es la única parte tangible de la realidad ante la obsolescencia programada; aquel que quiso sobrevivir a la era digital sin entender que eso era el nuevo estadio de la condición humana  - y no un instante pasajero-, fracasó.

Siempre el silencio prolongado es como un discreto pitido que augura malas noticias. De golpe bajo el casco, por el auricular, oyes "Air! Air!" con la pronuncia inglesa del piloto, cuando el cuadricóptero se eleva y abandona la azotea. El vuelo nocturno y silencioso de vuestra nave os convierte en intocables e impunes, y cómplices de los mismos lobbys de poder que pretenden perpetrarse pasando inadvertidos. Son ellos quienes os nutren.
A penas ves nada, sólo las luces de la ciudad que pasan rápido bajo tu cuerpo suspendido en el aire.

Empiezas a racionalizar que el mentor puede adiestrar al discípulo para limitar su capacidad de análisis. No puedes convertirte en la amenaza. Debes temer a quien pueda dejarte morir desenchufándote. A diferencia de ellos tu no temes todo aquello que aun no existe. La percepción de ser un simple pellejudo, e interiorizar que vas a ser quien huya para salvar la consciencia que habita en un cuerpo, te lleva a entender lo que significa ser retirado.
Tu chipset escanea frecuencias de radio digitales esperando instrucciones precisas, y por eso sabes que no eres tan autónomo.

Mañana criticarás mil veces a los gobernantes. Te moverás por las autopistas de la información y por redes sociales soñando ser atendido por miles de mentes que también quieran cambiar el mundo.

Enric

sábado, 22 de febrero de 2014

Cero

Es un ciclo. Ahora esperas que el cielo cambie de color y que la humedad del aire deje de ser un problema. El dolor lumbar con una dosis de paracetamol como bálsamo para no pensar en lo que deberías haber hecho. El entristecerte es la reacción del subconsciente al desapego emocional inevitable.
Se cierra la persiana metálica detrás tuyo y sales. Ágil clavas el 3B en la esquina de un volantazo. Te bajas visualizando el cañón en su pecho: será sin mediar palabra. 

Él era quien corría siempre huyendo entre chistes y caras de jocker perdedor, que eran la imagen de sí mismo, mientras atentaba contra las personas de buenas acciones en la oficina. Tenía la esperanza de estocolmizar a todos los empleados.
Aún no existe lugar donde tu alma alcance un precio vil para malvenderte.

Muere y su cuerpo se pausa inerte en el aire. Pasa entre dos sillas y llega al suelo como si quisiera hacer de su última acción un acto poético. La vida imita al arte.

Un hombre se ha acercado al oír el estruendo. Se dirige hacia ti a media voz con un "you look soaked!". Te percatas que a la salida se ha fijado en las líneas del tattoo que asoman debajo de tus shorts, y ha visto como el jeep desaparecía en un destello amarillo. 

Cassidy y Sundance Kid a pesar del dolor y la sangre quisieron devenir leyenda prolongando el final esperando la muerte; o como Travis Bickle, que quiso que fuese la lluvia quien arrastrase su alma. Tú asumes demasiados riesgos.

Enric

martes, 1 de octubre de 2013

Maldades

Son los mismos; siempre se mueven espectrales entre la gente. Evolucionan como una mancha en una pared que cuando quieres limpiar se desvanece para nacer de nuevo en otro lugar igual de desagradable.
Es imposible reconocerlos. Un blur irónico empaña sus rostros permanentemente durante las horas de trabajo. Son solo candidatos para algo hipotético que quizá no vaya a suceder nunca. Las gestiones y movimientos de información buscan esclarecer detalles apenas apreciables en los sucesivos visionados de imágenes. Parecen tener de su parte a una sombra que oscurece la verdad para hacerla inaccesible.
Prevalecen el estupor y la percepción parcial de moverte a tientas en un ambiente lúgubre de oscuridad nigérrima.
La búsqueda de la verdad hace que el marrón en sus mil tonalidades siempre aflore hacia el rojo sangriento del empapelado kitsch de las paredes de la oficina, formado por polaroids en primer plano con rostros desencajados por el dolor del fracaso y el tiempo.
Fluyen imágenes superpuestas de gente anónima, vehículos que parecen ser twins en lugares donde nadie ha visto nada y números con nombre propio. Al final educas a tu retina para discriminar actitudes extrañas y caras que luchan por no haber existido, que saben que en el anonimato radica el poder de lo subversivo; pero sabes que la tolerancia a la frustración es perseverancia, porque vencerá quien sepa jugar cualquier carta.
Lo que queda al final es tan cierto como la ira que sientes como una herida propia, que se convertirá en su ineludible derrota.

Enric